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miércoles, 29 de abril de 2020

Cumpleaños

Soplando velas (más que nunca), pidiendo deseos (más que nunca), brindando (a distancia pero como siempre)... Echando de menos y dando las gracias (muchísimas gracias).


La semana pasada cumplía años en un mundo irreal. Miraba por la ventana y miraba la pantalla del móvil y te miraba a ti. Nada parecía suficiente y todo era demasiado. ¿Qué quería? ¿Qué esperaba? ¿Qué sentía? ¿Qué siento ahora?

También miraba el cuaderno sin escribir y pensaba en las historias pendientes, en todo lo que quiero escribir y en cómo los días pasan y las palabras no salen, parece que se quieren quedar dentro de casa y están esperando que sea el momento para salir sin sentirse mal, sin tener que avergonzarse por quejarse, por tener un día tonto o no verlo todo rosa. 

Las palabras saben que es el momento de estar agradecidos, de sentirnos afortunados por estar bien, por tener a la gente de alrededor bien, de cuidarnos, de enviar besos y abrazos virtuales a quienes lo necesitan, de aplaudir a los que pelean, de decir bien alto que lucharemos juntos. 

Y mis palabras, que están acostumbradas a hablar de tonterías, de refunfuñar si no me besaste suficiente, de subirse al cercanías y soñar, de hablar de nada y de todo ahora se sienten perdidas. Prefieren esperar y confiar que habrá tiempo para contar historias, para desvariar, para simplemente salir. 

Cumplo años y me siento perdida. Pero ya sabes que me pasa siempre. Vuelvo a mirar por la ventana, a sentir el sol que entra, a mirar el móvil y los mensajes que llegan, a sonreír porque alguien se ha acordado de mí. Y me dejo de preocupar por no escribir, por no saber qué sentir, por llorar a ratos sin motivo, por soñar con coger el metro. Te digo que me abraces más fuerte, que tu abrazo tiene que compensar todos los que no puedo recibir. 

Cumplo años y dejo de pensar que el mundo irreal me está esperando para que lo viva, porque ya lo estamos viviendo. Lo irreal es tan real que da miedo. Pero no estoy sola y sigo siendo afortunada. 

Vértigo


martes, 31 de marzo de 2015

Ari Jiménez

29 de Marzo de 2015
Libertad 8
Madrid


Domingo de resaca. Resaca emocional y no emocional. Recordando la noche pasada, el vino, las risas, los besos y las lágrimas. Preguntándome por qué no hemos amanecido juntos. Los errores cometidos, los te quiero no dichos, los adiós pronunciados entre dientes. 

Suspiro odiando los suspiros y miro el teléfono esperando que llames aunque deseando llamarte yo. Agradezco que no lo hagas odiando no hacerlo yo. Preguntándome en qué punto perdido nos estamos encontrando. 

Miro el reloj y necesito escapar, de tu ausencia en mi cama y tu presencia en mi mente. Busco el domingo que me devuelva las emociones perdidas y las agallas nunca tenidas. 

Libertad 8 y un concierto de Ari Jiménez puede ser la solución. O quizás no, pero me apetece ir, escuchar, cantar, sentir. 

Me siento en primera fila con la mejor compañía posible, pedimos vino y se nos olvida brindar. Las canciones empiezan y cierro los ojos transportándome a un momento y a un espacio que nunca existirán. 

Ari canta sus canciones con calma, con dulzura, convirtiendo el concierto en algo natural, demostrando que el escenario en su lugar donde vivir. No hace largas introducciones ni habla demasiado, nos deja que seamos nosotros los que leamos entre líneas de sus frases. 

Nos ofrece más de lo que se puede esperar una noche de concierto. Se van subiendo al escenario Manu Miguez, Ángel Ravelo, Kike Marcos y Marino Sáiz y yo me pregunto por qué no estás a mi lado y por qué hay asientos libres en libertad 8.

Es mi primer concierto suyo, podría haber sido nuestro primer concierto suyo pero no lo ha sido. Sólo sé que no será mi último concierto de Ari.  Plan de vuelo, su nuevo disco, saldrá pronto y quizás consiga que vueles conmigo al escucharlo.

Camino de vuelta a casa recordando el concierto, con resaca de canciones y emociones. Sintiendo como se debe sentir y preguntándome las preguntas correctas. 

Cojo el teléfono y te escribo "¿Te he dicho hoy que te quiero?".


Vértigo


lunes, 21 de abril de 2014

jueves, 16 de enero de 2014

martes, 10 de diciembre de 2013

Guille Dinnbier, José Moreno y David Sales

4 de Diciembre de 2013
Dog & Roll
Madrid


Guille Dinnbier vuelve a Madrid. Casi cinco meses después de su último concierto en mi ciudad, nos propone darle la vuelta a un miércoles gris y convertirlo en un miércoles para recordar, como lo fue aquella noche en la que le escuché en directo por primera vez, en la que pedía que me rescataras, en la que quería olvidarle, en la que te conocí y en la que la noche me trajo mi rescate inesperado. 

Empiezo el día trabajando, soñando con la noche, imaginando que canciones cantara. Su música en mis cascos, mis miedos en los bolsillos y los sueños perdidos por la bufanda.  Continúo conociendo un lugar mágico, donde alguien trabaja y hace más fácil otras vidas y me pregunto qué pasaría si estuviera sentada ahí de otra manera, si también podría resolver las piezas que a veces no encajan en mi cabeza. 

Continuamos con una cena en la que se nos olvida brindar, aunque sabemos que si lo hacemos será por más noches de concierto o por más noches de concierto sin concierto. 

Te veo desde el otro lado del cristal. Y parece la metáfora perfecta. ¿No piensas que a veces hay un cristal que nos separa? Sales a mi encuentro y tenemos claro que Guille Dinnbier no sólo será protagonista de mi historia con mi rescate, también lo será de la nuestra.

Empieza el concierto David Sales, que por mucho que diga que no es más que el telonero, nos saca sonrisas con sus canciones, plagadas de sinceridad y terminando con una canción llena de compromiso. 

Sigue la noche José Moreno, pronto recuerdo que me gustaron sus canciones, sus letras y sus ojazos. Canta "Tal para cual" (canción que podría escuchar sin parar), que me ayuda a entender que siempre seremos diferentes pero que no tengo que preocuparme.

Empieza Guille Dinnbier a la vez que termina José Moreno, cantando una canción de Guille juntos. Sigue Guille en solitario, que tiene uno de esos días en los que el mundo parece que no quiere girar. Y yo me pregunto cuantas canciones habrá compuesto en días así. Me vuelve a enamorar escucharle en directo, me vuelve a hacer feliz, me vuelve a dar fuerzas para seguir queriendo soñar. Miro a mi izquierda y miro a mi derecha y sólo encuentro buenas sensaciones, me siento arropada escuchando a Guille, que sé que está destinado a ser uno de los grandes, y podré contar orgullosa que yo le vi en directo en conciertos pequeños antes de que todo cambiara.

Porque todo cambiará. Cambiarán los escenarios en los que cantará Guille, cambiará el tinte de mi pelo, cambiará el gris por el rojo. Algunos sueños cambiarán porque se convertirán en realidad. Y a la vez, nada cambiará. Seguirán los conciertos y los descubrimientos, tú y yo cantando juntos, las canciones de Guille siendo nuestra banda sonora. 

Vuelvo a casa deseando que la noche no termine, que sigamos de cañas, de conversación, de risas y nunca suene el despertador. Pero tenemos que volver a la realidad, en la que sabes que eres afortunado y yo sé que puedo ser feliz. 

Seguirá sonando Guille Dinnbier y soñaremos con su próximo concierto. 



Vértigo

jueves, 10 de octubre de 2013

lunes, 12 de agosto de 2013

CantauTorre

10 de Agosto de 2013
Torre de Juan Abad


Primer festival de CantauTorre y primer viaje en busca de canciones en directo. Torre de Juan Abad nos esperaba y las dudas me iban asaltando durante el camino, preguntándome qué me encontraría allí y qué podría perder en Madrid si los miedos me invadían al llegar la noche.

Durante el viaje bares imposibles, calores que matan, gazpachos que reviven y melenas que se transforman. Nada parece imposible y la desconexión se hace real. Unos instantes consigo ni recordarle ni recordarte. Dejo de mirar el móvil y me centro en los pueblos que no quieren que nos marchemos.

Llegamos a la plaza de Torre de Juan Abad siguiendo las indicaciones. El ambiente de concierto se va sintiendo paulatinamente hasta que el primer grupo empieza a tocar. Otro grupo les sigue e invitan a subir a Luis Ramiro para cantar besos de hilo y empiezo a sentir.

Jpelirrojo y Curricé crean un espectáculo lleno de risas y buenas sensaciones: cantan, sonríen, hacen un rap que llega hasta a los no seguidores. 

Nos acercamos a primera fila con ganas de escuchar a nuestros cantautores. Empieza Luis Ramiro, sorprendiendo con canciones que no suele tocar. Canta En círculos y aunque no lo dice, siento que es para mí y brindamos por ello. Es el concierto soñado de Luis Ramiro, estamos cerca del escenario, es él y la guitarra (no necesita nada más) y estamos de pie pudiendo cantar, bailar, movernos… Aunque resulta corto y me quedo con más ganas de él, de más canciones, de más sentimientos (sin el tiovivo parece que es un concierto sin terminar).

Vuelve a conseguir que mire el mundo de manera más intensa, que sienta, que quiera luchar o no luchar, pero siendo consecuente conmigo misma. Ya ni recuerdo que él no está y sólo pienso en ti. Te escribo y te digo que te echo de menos y por una vez tengo claro que es nuestro momento y que debemos intentarlo. Los dos nos merecemos una oportunidad y no puedo culparte por no jugar conmigo como lo hizo él. 

Sube Rafa Pons al escenario, al que nunca antes había escuchado. Con la primera canción me conquista y durante el resto de actuación me va enamorando. Sus letras, su voz, su actitud. Consigue  emocionarme y hacerme reír. Bailamos con él y nos deja con una gran sonrisa en la cara. Grande Rafa Pons, muy grande.

Termina el concierto con Marwan, al que veo por segunda vez en directo y al que le daré todas las oportunidades que hagan falta hasta convertirme en su fan. Reconozco que tiene todo lo necesario para que lo sea, sólo falta que encontremos nuestro momento y todavía no ha llegado.

Comentamos el festival sabiendo que ha sido una noche para no olvidar, que esperemos que el año que viene se repita y podamos volver.

Domingo de vuelta a madrid sigo analizando, pensando, sintiendo: sabiendo que ha sido el fin de semana que necesitaba, que he tenido la mejor compañía que podía desear, que he aprendido, que he vivido, que no sólo ha sido un concierto. Mi semana empezó con fracasos, con búsquedas que no consigo dejar, con dudas y hasta con lágrimas. Termina sonriendo, con dos manzanas que han viajado, con buenos recuerdos y grandes conversaciones en mi cabeza. Seguiré con mis búsquedas, con mis cambios, asustándome y agobiándome, diciéndote que quiero verte y saliendo corriendo cuando me lo digas tú. Y seguiré planeando conciertos en los que será importante quien actúe (¿cuándo tocará Rafa Pons en Madrid?), pero lo será mucho más quien estará a mi lado para brindar. Tengo muy claro quien quiero que sea.

Vértigo

martes, 9 de julio de 2013

Guille Dinnbier

6 de Julio de 2013
Dog & Roll
Madrid



Parece que estoy perdiendo la ingenuidad, la mirada inocente, la fe y hay quien dice que hasta los ideales. Los vértigos y los miedos me siguen acompañando y cada día vuelve a ser una aventura y cada noche un mundo nuevo. 

Sábado de julio en madrid, en el que me levanto recordando las promesas que me dijiste la noche anterior, sabiendo que no me las dirás durante el día. Me sigo preguntado a qué estás jugando y me respondo diciendo que tampoco sé a que juego yo. 

Sigo con mis búsquedas y con mis problemas para mantener mi camino. Fracaso de nuevo y parece que no estoy cogiendo el desvío correcto. 

Llega la noche repleta de planes, de dudas y de incertidumbres. Volviendo a ser otra persona y asumiendo que puede ser tarde parar retroceder. 

Dog&Roll, un escenario e infinitas ganas de escuchar a Guille Dinnbier. Alguien busca a una rubia con labios rojos y la encuentra y todo empieza a cambiar. Puede que no sea tan tarde, puede que queden ideales que recuperar.

Escucho por primera vez a Guille Dinnbier en directo. Me enamoraron sus discos y ahora lo hace en el escenario. Canto con él las canciones que suenan perfectas, que transmiten todavía más, que son auténticas. Consigue el efecto en mí que sólo consiguen algunos pocos (Isma, Quique, Luis...), que es difícil de explicar pero impresionante de sentir: cambia mi visión, creo en finales felices, en sentimientos reales, en luchas necesarias, en vidas que merecen la pena, en inocencias recuperadas y en mis viejos ideales presentes de nuevo. Guille me aporta la energía que estaba necesitando, la fuerza que me faltaba, las ganas que estaba perdiendo. Consigue que vuelva a creer en noches mágicas en las que todo es posible.

Esta vez decidiré mi camino, los errores que quiero o no quiero cometer, las mentiras que me voy a creer y las verdades que siempre diré. Jugaré contigo o no lo haré, pero asumiré mi decisión y espero que tú también lo hagas.

Siempre recordaré el concierto: mágico, especial, íntimo. Canciones desenchufadas que no necesitan nada más, palabras perfectas para presentar las canciones, madrid presente, sin miedo a mis alas rotas, terminando con la canción que le da sentido a la carrera de Guille Dinnbier, que llegará lejos, muy lejos. Sólo tienes que escuchar una canción suya para saberlo.

Sigo mi noche camino del siguiente destino con Guille Dinnbier en los cascos, no queriendo dejar de escucharlo. Los sentimientos no se marchan. Creo en la magia, aunque tus besos no sean mágicos puede que los suyos sí lo sean.

Vuelvo a casa con la gran sensación que me ha dejado el concierto. Sólo espero que Guille Dinnbier no tarde en actuar en Madrid de nuevo y yo no deje de creer en imposibles.


Vértigo

lunes, 1 de abril de 2013

Luis Ramiro - Concierto privado


28 de Marzo de 2013
Concierto privado 
Madrid




Dije que no habría más conciertos de Luis Ramiro por un tiempo, que tres conciertos en tres meses es suficiente. Dije que no habría más historias complicadas, que mi corazón ya ha sufrido demasiado. Dije que Luis Ramiro en CD y amores sencillos.

Lo dije y lo tuve claro. Por una vez, por un instante estuve segura.  Sin dudas, sin miedos, sin Luis Ramiro en directo y sin mis sentimientos confusos revoloteando. 

No pensé, no analicé. La posibilidad de volver a aquel salón me confundió y no pude decir que no. Nuevo concierto privado de Luis Ramiro y de nuevo afortunada por poder asistir.  Nuevo mensaje tuyo y de nuevo imaginándome en tu sofá.

Camino del concierto de Luis Ramiro pienso que nuestro amor nunca ha sido sencillo, que son mil años de dudas y que si tuvimos momentos imposibles puede que ahora lo sea más que nunca.

Pienso en retroceder, en volver a casa, en no ir al concierto y en no seguir contigo en mi mente. Pienso que sería lo mejor. No escuchar a Luis Ramiro, no sentir, no querer que sigas en mi vida. Pienso y vuelvo a pensar. Siento un segundo y estoy llamando al telefonillo y estoy recordando que nunca te olvidé. 

Vuelvo a aquel salón que una vez fue mágico.  Y creo que querría volver a tu sofá donde también hubo magia. Luis Ramiro, su compañero de piso, su gata encerrada y 20 seguidores dispuestos a vivir un concierto inolvidable. 

Me siento en el suelo, muy cerquita de Luis Ramiro para que las emociones no se escapen, para sentir que canta para mí, que mientras siente sus letras yo las siento con él.  Y eso ocurre, no ocurrió en Joy, tampoco en Libertad (no le culpo… fui yo la que dudaba entre puntos suspensivos y puntos finales) y por fin sucede en su casa, me transformo, me dejo llevar, canto en silencio y me emociono con cada acorde.

Concierto perfecto. Mariposas imposibles se convierte en un nuevo himno para mí, que siempre hablé del pasar del tiempo, de crecer, de cambiar y que siempre dije que todo irá bien.  “Somos el reflejo de aquello que quisimos ser”, me recuerda que lo tuve claro hace tiempo y a veces lo olvido. Supe quien quería ser y nunca debí olvidarlo. Le digo a Luis Ramiro que la letra es impresionante, aunque no se lo digo pienso que las noches en las que me pierda la escucharé y me ayudará a encontrarme. 

En círculos ya era mi canción, y escucharla en acústico, en su salón, con la guitarra desenchufada, hace que ya nunca deje de serlo. Vértigo de Ismael Serrano me ha acompañado muchos años, En círculos de Luis Ramiro es su digna sucesora en mi corazón. Por fin una canción consigue que quiera dejar de engañarme,  de huir, de esconderme en el vértigo.  En círculos y Mariposas imposibles son la combinación perfecta. Son las canciones que necesito escuchar. Son la vida que quiero vivir. Vértigo siempre estará ahí. Siempre seré yo. Pero puede que tenga que encontrar mi nuevo vértigo y quizás por eso siento que estoy perdiendo el norte.

Hubo momentos para risas, para conversaciones, para sonrisas. El salón vuelve a ser mágico. Luis Ramiro. Su guitarra. No necesito nada más. Siento y dejo de pensar. Me levantaría del suelo y le diría a Luis Ramiro “millones de gracias”, que no deje nunca de hacer canciones, que me deje colarme en todos los conciertos privados, que me prometa que seguiremos siendo eternos. Porque le creeré. 

Me doy cuenta de que me equivoqué. Que fue un error todo lo que dije.  Habrá más conciertos de Luis Ramiro, nunca serán suficientes ni tampoco lo serán las historias complicadas. Me planteo ir a galileo el 13 de Abril. Y repaso estos meses con los conciertos de Luis Ramiro y las historias imposibles: con amores que no fueron amores, con besos entregados sin querer y queriendo, con puntos suspensivos mandados sin pensar, con errores grandes y pequeños, con lo siento sentidos, con juegos perdidos, con miedos siempre presentes, con fracasos y sin victorias.

Debería comprarme la entrada. Debería asumir que quiero que sigas en mi vida. Seguiré sintiendo, seguiré dudando, teniendo miedos y no olvidaré el pasado, ni el mío ni el nuestro. Nuestra historia nunca será sencilla, puede que nunca encontremos el momento que sea perfecto para los dos. No me importa.

Quiero más conciertos de Luis Ramiro y quiero que sigamos con nuestra historia complicada. 



Vértigo

lunes, 25 de marzo de 2013

Luis Ramiro – Puntos suspensivos



20 de Marzo de 2013
Libertad 8
Madrid

Tengo que reconocer que le prometí a alguien que volvería a saber de mí, que después del concierto de Luis Ramiro en Libertad 8 sería capaz de pedirle una oportunidad, confiando en que las canciones me cambiarían y me darían el valor suficiente para hacer las cosas bien.

Mi cuerpo, mi alma, mis entrañas decidieron un día antes que era el momento de soltarlo todo. A su manera, con su propio lenguaje, que no suelo compartir pero que supongo también forma parte de mí, ignorando lo que mi cabeza gritaba, intentaron que él quisiera estar a mi lado, conocerme y dejarse conquistar. No usaron palabras bonitas, no fue dulce ni tierno, lucharon con las armas que creían que tenían y fracasaron. La respuesta no fue la esperada y encontraron palabras desagradables de vuelta, de alguien que no quería intentarlo ni que lucharan por él, de alguien que no quería darme una oportunidad.

Punto final de una historia de la que no habrá más capítulos, ni más lágrimas, ni más batallas que perder.

Sin sentido, sin motivo, sin razón, te escribí. Con el corazón, con el alma, desde donde viven los sentimientos, desde dentro. Pensando que seguirías sin escucharme, que nada cambiaría, que seguiríamos donde llevamos meses estando, contigo desaparecido de mi vida y yo con preguntas en el aire.

Pasó lo que había dejado de soñar que pasaría. En un instante mi corazón dio un vuelco, todo cambió, mi mundo empezó a girar más rápido dudando si pararía. Contestaste y tus palabras se quedaron retumbando en mi cabeza. Una disculpa, una explicación. Una puerta sin abrir pero sin terminar de cerrar.

Haciendo que la historia del punto final parezca insignificante al lado de la tuya, en la que siempre esperé que estuviéramos en unos eternos puntos suspensivos y compruebo que nunca dejamos de estarlo.

Aunque le prometí a aquel tipo, que pasó brevemente por mi vida, que sabría de mí después del concierto de Luis Ramiro (pero que sólo será una historia que acaba en un simple recuerdo como dice la canción), es a ti a quien quiero contártelo, con quien quiero compartirlo, a quien me gustaría llevarme al próximo concierto (porque nuestra historia nunca se cierra y sabes que si llegas en el momento adecuado estaré ahí esperándote… confiando que se vuelva a abrir…)

Sé que no conoces a Luis Ramiro. Sabes que podría pasarme horas hablándote de canciones, de conciertos imposibles, de noches infinitas. Hoy sólo te hablaré del concierto en Libertad.

De fondo que suene su último disco, "El monstruo del armario", y seguro que te empiezas a enamorar.

Fui al concierto porque lo necesitaba, quería volver a encontrarme con un Luis Ramiro íntimo, mágico, increíble. Hace unas semanas hubo concierto en Joy Eslava con banda y estuvo muy bien pero le faltó que me hiciera sentir, que me hiciera girar como haces tú.

No me decepcionó. Luis Ramiro, su guitarra y el mundo por delante. Canciones, sentimientos, bromas y enfados. La vida resumida en un concierto. Los problemas encima del escenario. Sensación agridulce cuando amagó con irse.

Pero volvió, igual que tú, con otra aptitud, con otro espíritu, cambiando la sensación, dando la vuelta a los enfados y consiguiendo que se olvide el punto final centrándonos en los puntos suspensivos.

Desenchufó la guitarra, bajó del escenario y nada parecía importar, sólo había que sentir, que vivir, aceptando que fracasé mil veces y lo volveré a hacer, que seguiré luchando en batallas que no ganaré, que él no me quiso y puede que tú tampoco, pero que seguiré sintiendo, seguiré haciendo las cosas bien y cometiendo errores. Seguiré escuchando a Luis Ramiro y encontraré motivos para no dejar de sonreír.

Volvió al escenario, nos hizo levantar y cantar con él. Había dicho que no cantaría, que quería recuperar mi voz pero también dije que no habría más historias imposibles y aquí estoy contándote un gran concierto mientras te miro como si el mundo se fuera a acabar. Canté y perdí la voz.

Una buena noche de concierto. Luis Ramiro demostrando que no necesita banda para conquistarme.

Y me pregunto que necesito yo para conquistarte a ti. Le voy a robar unas palabras a Luis Ramiro de una canción que no cantó y voy a esperar que funcionen:

"Tengo un monstruo en el armario, tendrás que acompañarme hasta la cama.
No pienses que estoy loca, no hagas caso, son restos de una infancia mal curada"

¿Qué me dices?
¿Me acompañas y seguimos con nuestros puntos suspensivos?

…


Vértigo.


domingo, 2 de diciembre de 2012

Ismael Serrano


10 de Noviembre de 2012

Teatro Circo Price
Madrid

Tardo en escribir mis impresiones sobre el concierto de Ismael Serrano en el Circo Price.

Pasan los días, las semanas, llega el frío, nuevas músicas y otras sensaciones... Y sigo sin escribir sobre una noche mágica.

Tardo y empiezo a preocuparme. Tardo tanto que me preocupan más los motivos que hacen que no escriba que escribir en sí.

Me pregunto qué ha pasado. Siempre salgo de los conciertos de Isma con ganas de cambiar el mundo, de soñar, de escribir...

Sabes que así estaba aquella noche. Cenamos donde siempre, brindamos por un nuevo futuro, por deseos que se cumplirán y proyectos que se realizarán. Una noche perfecta.

Entonces, ¿por qué no te hablo del concierto?

Busco motivos: en el concierto y fuera de él.

En el concierto busco detalles que no me gustaron, pegas que me cueste escribir, dudas sobre Isma y su música. Pero no tengo dudas sobre sus canciones, sobre la emoción que sentí durante tres horas y media. Por muchos conciertos a los que vaya, sigue siendo especial. Me gusta escuchar las nuevas canciones, repasar las viejas. Suena vértigo y el mundo se para. Me miras y sabes todo lo que significa para mí.

Reconozco que puedo poner pegas: hubo problemas de sonido,  falta un guitarrista, no fue tan perfecto como solía ser... Hago balance y gana lo bueno: Isma emocionado en su ciudad, cantando con el corazón, con un repertorio escogido con cariño, con un escenario que es un café de los recuerdos, que nos acoge, que nos escucha, del que ya formamos parte. Y con Isma consiguiendo que crea que merece la pena luchar.

Sigo buscando motivos para esta tardanza. Y ahora los busco en mí. En estos meses que he andado perdida, que he buscado señales donde no las había, que he querido donde no me querían y he luchado en batallas perdidas. A veces ni un concierto de Isma es capaz de cambiarme tanto por mucho que lo haga.

Fue una gran noche, fue un gran concierto. He tardado demasiado en escribir, he tardado demasiado en darme cuenta de que no estoy tardando, sólo necesitaba un descanso para dejar de tardar.

Ya no busco motivos, ya no los necesito. Vuelvo a creer que merece la pena luchar aunque la batalla esté perdida.

Si quieres que te cuente el concierto de Ismael Serrano, llámame y dejemos de tardar.

Vértigo.


domingo, 11 de noviembre de 2012

miércoles, 24 de octubre de 2012

miércoles, 23 de mayo de 2012

domingo, 18 de marzo de 2012

lunes, 6 de febrero de 2012

domingo, 11 de diciembre de 2011

Dulce

miércoles, 16 de noviembre de 2011

lunes, 26 de septiembre de 2011

martes, 21 de junio de 2011