20 de Diciembre de 2.008
Palacio de Congresos
Madrid
Podría contar muchas cosas del concierto de Ismael Serrano. Podría hablar de tres horas increíbles, de las canciones que cantó, de las versiones que hizo. Podría comentar que se le ve más libre a la hora de elegir el repertorio y de versionar sus propias canciones. Podría contaros sus chistes y cómo es capaz de reírse de si mismo. Podría describiros cómo cantamos con él muchas canciones. Podría deciros que fue impresionante. Pero seguramente esas palabras podrían contároslas la mayoría de los asistentes.
Palacio de Congresos
Madrid
Podría contar muchas cosas del concierto de Ismael Serrano. Podría hablar de tres horas increíbles, de las canciones que cantó, de las versiones que hizo. Podría comentar que se le ve más libre a la hora de elegir el repertorio y de versionar sus propias canciones. Podría contaros sus chistes y cómo es capaz de reírse de si mismo. Podría describiros cómo cantamos con él muchas canciones. Podría deciros que fue impresionante. Pero seguramente esas palabras podrían contároslas la mayoría de los asistentes.
Pretendo compartir otras impresiones. Lo intentaré.
Un concierto de Ismael Serrano es algo extraño para mí. Ya he ido a muchos, pero me sigue sorprendiendo como me remueve. Cuando el sábado escuchaba sus canciones y sus palabras me sentía con poder. No con poderes malos, ni mágicos, ni mucho menos peligrosos. Me sentía con poder sobre mi vida, sobre mi misma, sobre mis acciones, sobre mis decisiones. Decisiones que pueden hacer que pase por la vida sin darme cuenta o que me implique en cada segundo de lo que viva. Y decidí lo segundo. Porque estoy de acuerdo cuando dice que otro mundo es posible, que no debo culpar al destino y que no debo dejar que me entre el virus del miedo.
Salí del concierto mirando de manera diferente. Con ganas de hablar, de criticar, de luchar, de sufrir, de perder, de sonreír, de enamorarme, de vivir. Salí teniendo claro que lo importante no es el final, sino el trayecto.
Lo bueno es que estos sentimientos me durarán hasta el próximo concierto, en el que Ismael Serrano me los volverá a recordar.
Vértigo