viernes, 15 de octubre de 2010

Luis Ramiro

7 de Octubre de 2010

Galieo Galilei

Madrid

Aparece Luis Ramiro en el escenario de Galielo Galilei tímidamente, algo nervioso nos regala dos preciosos temas con su piano.

La timidez desaparece y vuelve al escenario siendo un raphael al que le llueven los aplausos.

Con sólo dos canciones y unas palabras consiguió tener a todo el público rendido a sus pies.

Junto a Luis en el escenario un pianista (que cantó un tema propio) y un batería (hombre espectáculo impresionante), que le acompañaron durante casi todas las canciones. Menos algunas que fueron solo con su guitarra, siendo de los momentos más íntimos y bonitos del concierto.

Cantó temas nuevos, algunos más antiguos y sus ya clásicos. Contó historias, la de presentación de 4 estaciones fue simplemente preciosa. También hizo bromas, chistes, nos hizo cantar con él haciéndonos partícipes de la noche, convirtiéndonos en protagonistas. Haciendo que la noche fuera especial.

En la última canción nos animó a subir al escenario con él en un momento mágico, siendo algo más que un concierto.

Salí de galileo con una sonrisa en la cara, feliz por lo que había visto, sabiendo que pronto se le van a quedar pequeñas salas como ésta, hablando de todo lo bueno que tiene, de sus increíbles letras, de sus buenas canciones, de su simpatía, de su frescura y de su encanto. Y confiando en que Luis conserve esa magia y que nos siga regalando noches especiales.

Vértigo

viernes, 24 de septiembre de 2010

Luis Ramiro

18 de Septiembre de 2010
Joy Eslava
Madrid

Luis Ramiro sale al escenario de Joy Eslava. Y lo primero que pienso es si será capaz de enamorarme como lo han hecho sus discos, si conseguirá un hueco al lado de Ismael Serrano y de Quique González en mi lista de ídolos, si hará que salga con ganas de escucharle de nuevo y algo distinta a la persona que entré.

No se lo estoy poniendo fácil.

Empieza con “Diecisiete”, seguramente mi canción favorita y en directo suena mejor que en el disco.

Al terminar nos dedica unas palabras y veo brillo en sus ojos. No se atreve a cerrarlos del todo por miedo a que se le escapen las lágrimas. No puede disimular que está emocionado, que nos agradece a cada uno que estemos ahí, que no sepamos sus canciones, que le aplaudamos.

Se van sucediendo las canciones, algunas que conozco más, otras que menos, un par de su próximo disco, suben al escenario Marwan y Rafa Pons, aparecen pompas de jabón que dan un aire mágico, pelotas enormes simbolizando el desastre, confeti de fiesta.

Luis presenta las canciones, con anécdotas, con bromas, con nervios, haciendo que tenga claro que es un buen chico, que se merece estar ahí.

Y sí, todo eso ayuda a hacer un buen concierto, el toque espectáculo, el que me caiga bien, el buen sonido (grandes músicos le rodean). Pero no es suficiente.

Por suerte, Luis ofrece mucho más. En directo sus canciones tienen todavía más vida que en sus discos, su música suena con más fuerza y sus letras te llegan al alma.

Salgo del concierto pensando cuándo volverá a tocar en Madrid, situándole cerquita de Isma y de Quique y creyendo en noches que se merecen su canción.

Vértigo

sábado, 18 de septiembre de 2010

Correos

Madrid amanece lloviendo. Y yo salgo a la calle con zapatos claros, convencida de que saldrá el sol.

Me escribes y me dices que la lluvia te pone triste. Hablas de una impotencia que yo misma sentí hace no mucho tiempo. Desearía poder demostrarte que todo saldrá bien, que veas que a mí se me pasó, que sonrías de nuevo.

Me mandas un correo para decirme que estás desilusionada, que ese brillo que vi en ti ayer hoy ya no está. Querría convencerte de que esa historia no merece la pena y que hay que mirar hacia delante.

Me contestas a mis palabras esta mañana hablando de tristeza y de dolor, de un dolor que te deja sin respiración. No soy capaz de decirte que hace tiempo dejé de respirar y conseguí vivir. Ojalá pudiera hacer que vieras lo que yo veo en ti y sintieras que tu futuro empieza ahora.

Escribo correos para cada una y en cada uno pongo un poco de mi alma. Intento reflejar ese optimismo que alguien dijo que me caracterizaba. Intento que encuentren otra manera de ver las cosas. Intento que vean que todo irá bien. Y les recuerdo donde encontrarme.

Apago el ordenador y vuelvo a la calle, confiando en que mañana vean las cosas distintas. Para empezar mis zapatos ven la luz del sol.


Vértigo

lunes, 13 de septiembre de 2010

jueves, 26 de agosto de 2010

Me tienes detrás

Te tengo delante. Veo tu espalda y si muevo el brazo podría tocarte.

Me tienes detrás. O no sabes que estoy ahí (como siempre) o no quieres saberlo.

Ayer terminé una etapa y mañana empezaré otra.

Hoy estoy viéndote y no puedo evitar repasar nuestra historia. Otra vez:

Empiezo por el final, cuando me cruzaba contigo y no te saludaba.

Aquellos días en los que moría al verte, en los que el mundo se hundía a mis pies.

El momento en el que te dije que te fueras de mi vida.

Las semanas que no fui yo, traicionándome en cada palabra que te dije, en cada letra que teclee.

El día que me rompiste el corazón en tantos pedazos que creo que nunca los encontraré todos.

Los meses que estuvimos en una nube, compartiendo besos y sueños.

Las horas de clase sin escuchar al profesor, repasando mis relatos y tus miedos.

Aquel día de verano en el que nos conocimos y no hubo flechas ni química, sólo momentos.

El principio no lo puedo cambiar. El final sí. Tengo que dar un paso hacia delante.

No estoy segura. Podría morir de nuevo, perder otro pedazo de corazón o volver a traicionarme. O podría cerrar tu historia con la misma sonrisa que siempre nos acompañó.

“¿A entregar papeles?” ¿Sí, no te había visto?”

Con una pequeña conversación en la que nos brillaban los ojos pusimos el fin de una etapa de nuestra vida.

Vértigo

domingo, 22 de agosto de 2010




"Matemáticamente el amor es un error"



Diecisiete - LUIS RAMIRO



jueves, 5 de agosto de 2010

Marta me llamó

“Marta me llamó a las seis hora española. Sólo para hablar, solo se sentía sola porque Sebas se marchó de vuelta a Buenos Aires. El dinero se acabó, ya no hay sitio para nadie”.

Suena en la radio y mis manos se van hacia el móvil para hacerte una perdida. Ya sabes que me recuerda a ti.

Justo antes de marcar dejo el teléfono donde estaba.

Casi olvido que estoy esperando que me llames, olvido que casi estamos enfadadas.

Lo recuerdo a tiempo. Igual que recuerdo infinitas historias, demasiados errores míos y tú a mi lado.

Pero… ¿las cosas cambian? Me cuesta verte en mi futuro. Me cuesta verme en el tuyo.

Miro el teléfono de nuevo, ya son semanas esperando a que llames. Cada día que pasa voy evolucionando, aunque no sé hacia donde.

Llega un mensaje. Es tuyo. ¿Cómo que un sms? ¿Dónde está tu llamada?

Te disculpas, pides perdón y dices que lo sientes.

Lo leo, lo releo y busco entre líneas. No hay nada más.

Y no sé qué hacer. Quería luchar. Quería tu llamada en la que discutiríamos, lo soltaríamos todo y lo arreglaríamos. En vez de eso tengo unas líneas a las que contestar, quizás diciendo que no pasa nada o que yo también siento que se ponga fin al “sonrisa amigos”.

Vértigo