martes, 26 de mayo de 2015
Las altas presiones
domingo, 18 de diciembre de 2011
Días rojos
Audrey en “Desayuno con diamantes” habla de los días rojos, aquellos en los que se tiene miedo sin saber por qué.
Hoy puede que sea uno de esos días.
No hay motivos, no hay razones, no hay problemas. Ni siquiera hoy siento grandes traumas.
No te echo de menos más de lo habitual, ni te quiero besar con más fuerza.
Como cualquier día intento no traicionarme, escucho el silencio y sonrío por los pasillos.
Si nada es diferente, ¿por qué es un día rojo?
Quizás tuviste suerte y nunca tuviste uno. Si lo tuviste no hace que te lo explique. Aunque resulta tan complicado explicarlo…
Esta mañana me defendí diciendo que me disculparan sin lloraba, ya que mis ojos tenían el día extraño (no quise decir rojo, ni que no eran mis ojos, sino que era yo).
Sin querer saltan las lágrimas, sin un sentimiento de tristeza concreto, sin un dolor punzante, sin un motivo.
Y parece que me cuesta respirar, una angustia interior lo impide, o al menos lo intenta.
Es un día rojo. Tengo miedo sin saber por qué.
Me iré a dormir pronto y confiaré en que mañana el día sea de otro color.
Vértigo
viernes, 12 de septiembre de 2008
Días rojos
—¿Conoce usted esos días en los que se ve todo de color rojo?
—¿Color rojo? querrá decir negro.
—No, se puede tener un dia negro porque una se engorda o porque ha llovido demasiado, estás triste y nada más. Pero los días rojos son terribles, de repente se tiene miedo y no se sabe por qué.
viernes, 4 de enero de 2008
lunes, 27 de agosto de 2007
CAÓTICA ANA

No sé si te interesa mi opinión sobre Caótica Ana. Pero me apetece comentarla contigo. Ya sé que dices que no te gusta el cine español, sé que de Lucía sólo recuerdas el sexo y que nunca llegaste a ver Los Amantes del Círculo Polar aunque siempre la tenías pendiente porque era mi peli favorita.
Olvida por unos instantes tus prejuicios al cine de Julio Medem y déjame contarte mis impresiones y mis sensaciones. No sé como pero me ha llegado en bastantes momentos. Quizás algunas imágenes estéticamente increíbles o quizás el vértigo que parece sentir en muchos instantes la protagonista.
Creo que es importante verla como un cuento, no tratando de racionalizar todo como hacemos siempre. Al menos así para mí la película encaja mejor: vidas pasadas, cuevas, artistas, Nueva York… No hay que creer en lobos parlantes para entender la historia de Caperucita. Ana es un personaje tan soñador, que me gustaría tener su capacidad de ilusión. Creo que a Manuela Vellés le falta algo, puede que sea experiencia y confianza en si misma. No lo sé. Me parece que Ana necesitaba más fuerza. Por el contrario, Bebe se come la cámara. Si está ella en pantalla hace sombra al resto. Y cuando no estaba yo la echaba de menos.
Te diré que creo que me ha gustado Caótica Ana. Aunque le pondría algunas pegas. La más grande sería el final. No le veo sentido ni creo que concuerde con el espíritu de la película. Pero ya sabes que no me gustan los finales.
Te recomendaría que fueras a verla. Me gustaría que después me llamaras y pasáramos horas comentándola, criticándola, divagando…
Ya sé que no es la casualidad que estábamos esperando. Pero en estos momentos me parece más que suficiente.
Vértigo


