domingo, 3 de febrero de 2013

Guille Dinnbier – Recetas de cal y arena



El primer disco de Guille Dinnbier me enamoró. Se me enganchó bien dentro. Pasé semanas en las que el disco me acompañaba continuamente, lo escuchaba una y otra vez y cantaba sin querer las canciones. No había duda de que estaba enamorada.

Y cuando todavía seguía en la nube (no descubrí el primer disco cuando salió, tardé meses), Guille Dinnbier publica su segundo álbum.

Tuve miedo, como quizás lo tenemos todos cuando estamos enamorados. ¿Conseguirá que continúe la magia? ¿Lo que me gustaba me cansará? ¿No cambiaremos como el otro espera?

Me fui acercando al disco poco a poco. Intentando no presionarme. Asumiendo que igual no todo es como yo espero. Mi corazón esperaba una continuación, que nada cambiara. Mi cabeza me decía que Guille tenía que evolucionar, que un segundo disco tiene que ser un paso hacia delante.

Escuché el disco varias veces, con calma y sin prisas. Sin querer decidir si me gustaba o no. Estaba acostumbrada ya a cantar las canciones y de repente éstas no me las sabía. Y parecía que me costaba aprendérmelas. No era un "Para no dormir 2", pero tampoco un cambio radical. Entonces no me di cuenta que simplemente era Gulle Dinnbier haciendo buenas canciones.

Tuve que alejarme, que escuchar otras músicas, que escribir otras crónicas, que vivir nuevas historias. 

El disco seguía ahí, esperando. Sonando alguna canción en el modo aleatorio. Seduciéndome, diciéndome que volviera al disco. Y volví.

Empecé a escucharle de nuevo. Una y otra vez. Conociendo algo las canciones y esta vez aprendiéndomelas sin querer. 

Guille Dinnbier ha evolucionado, ha crecido. Sigue con la misma ilusión que tenía en su primer disco, escribiendo letras mágicas y haciendo canciones inolvidables. 

Es un disco menos íntimo, más rockero. Se le nota más seguro, más ambicioso, pero igual de sincero. 

Mi enamoramiento sigue ahí, nunca se fue. Hemos cambiado de nivel. Descubro como evoluciona Guille y le acompaño. Me vuelve a enamorar con las nuevas canciones. No era lo que esperaba, pero ha sido mucho mejor que eso.

Vuelvo a estar en una nube, escuchando una y otra vez los dos discos de Guille Dinnbier. Y confiando que siga evolucionando y me siga enamorando.

Vértigo


6 comentarios:

Desconcierto dijo...

Vértigo,
"tienes que saber" que también me gusta Guille...aunque el segundo disco no lo conozco (hasta ahora)...lo buscaré...

abrazos, muchos.

Oski dijo...

Pues a mi me has convencido, voy a investigar a ver que encuentro :-)

Gracias.

Un abrazo.

Cé. dijo...

A mi también me pasa eso. Miedo a la decepción. Cuando algo me gusta mucho (Sea un disco o una película) me espero, inevitablemente, mucho de lo próximo de ese autor. Es fácil decepcionarme. Por eso a veces retraso la escucha/visionado. Por suerte, algunas veces es incluso mejor de como habíamos imaginado.
PD. No tengo ni idea de quien es y me ha entrado curiosidad. Ahora buscaré a ver.

Laia dijo...

¡Hola Vértigo!,

creo que he vuelto, no me lo termino de creer... he tenido varios intentos, pero esta vez creo que puede ser la buena, ¿sabes?
He hecho selección, y he recuperado cosas que tenía, firmadas por mi propio ego (léase como antítesis de alter ego) que ahora han desaparecido de su lugar original apra engrosar un poco y dar un giro a la relación entre ambos egos...

Tengo la cabeza hecha un hervidero esta vez, pro eso creo que es la buena.


¡Por cierto!, me encanta ver que tú sí que has seguido activa, a ver si tengo un rato (que tendrá que ser largo, eso sí), para leer cosas que hayas ido dejando en este tiempo mío de asencia.


Un saludo ^^

Tequila dijo...

Yo soy de las que pienso que ese miedo (o incertidumbre) a que no te gusta algo de alguien que sí te gusta existe... siempre.

Besos!

Pdta. Voy a escucharlo ahora mismo!

H mcdh dijo...

Grande Guille, y tu reseña. Un abrazote ;)