martes, 18 de marzo de 2014

Tarde

Una noche te despertarás de madrugada y sentirás que se te ha olvidado algo. Te incorporarás en la cama y le mirarás. El silencio lo invadirá todo. Comprobarás de nuevo que sigue ahí y sonreirás. Es el amor de tu vida y duerme feliz a tu lado. Nunca soñaste la vida que ahora tienes. Te cuesta recordar aquella chica que eras, siempre independiente, siempre a su aire. Hasta que le encontraste y tu mundo empezó a girar a su alrededor. Descubriste nuevas aficiones y nuevas posibilidades. De su mano caminaste con paso firme. 

Han pasado años y sigues en la misma nube. Suspirando con sus llamadas, dejando que te haga feliz y haciéndole feliz cada día. 

Pero algo estarás olvidando. Pasearás por la casa buscando una explicación, algo que no hicieras, un motivo para estar despierta. Seguro que habrás puesto el lavavajillas, él habrá planchado y el fuego estará apagado.

Seguirás pensando, dando vueltas, queriendo dormir aunque prefiriendo descubrir que está fallando, porqué estás despierta.

Te acordarás de mí. Y cogerás el teléfono para escribirme o para llamarme. Sólo para hablar. Mirarás el teléfono y te entrarán dudas. Si habré cambiado de móvil, si me habré mudado, si seguiré con aquel chico con el que estaba quedando, si seguiré escribiendo relatos e historias imposibles. Y te darás cuenta de que no lo sabes. No tendrás ni idea.

Intentarás recordar la última vez que hablamos, que nos sentamos delante de un tinto de verano para reírnos de la vida. Pensarás en alguna cena de navidad en la que seguramente coincidimos y nos saludamos educadamente. Te preguntarás por qué ya no recibes correos míos preguntando qué tal, por qué te deje de proponer planes, por qué ya no sabemos de nuestras vidas cuando hubo un tiempo en el que al mirarnos nos lo decíamos todo.

Al pensar mí, pensarás en tus otras amigas. Y sólo estarás en contacto con las novias del que duerme a tu lado. El resto fueron desapareciendo y esta noche parece que las echas de menos.

No me llamarás. Ni te llamaré yo aunque también esté despierta pensando en ti. 

Te dirás que las cosas cambian. Y yo me diré que te echo de menos, pero que me cansé de decirte que buscaras tiempo para quedar las dos sin nadie más, de querer que tuviéramos nuestro mundo también, de luchar por una batalla que perdí el día que le conociste.

Seguirás pensando y te darás cuenta de lo que has olvidado. Llevas años olvidando cuidar a tus amigas y puede que sea demasiado tarde. O no.


Vértigo

4 comentarios:

jordim dijo...

Hay mucha manía con que las cosas cambian, no siempre es así...

Cé. dijo...

Me he sentido algo identificada con el texto porque he perdido hace ya algunos años a la que fue mi mejor amiga, debido a un cúmulo de circunstancias, entre ellas su nueva vida de casada. Supongo que te estoy contando mi vida porque la entrada hizo que necesitase hacerlo, pero me da rabia la gente que olvida lo que fue prioritario y ni siquiera le importa.
Muá.

Catadora de Sabores dijo...

no sabes cuanto te entiendo.
yo soy muy refranera ya lo sabes.. lo ue no se valora se pierde.
quizas lo que se pierda aumente de valor una vez que ya no se posee. pero esta en quien lo perdió y
fue consciente el hacer algo por recuperarlo.
cuando uno tiene la conciencia tranquila es capaz de dormir agusto por la noche. :)

Oski dijo...

Hay personas que olvidan a los amigos para empezar otras vidas. Tal vez sea ley de vida, también es ley de vida que traten de recuperar lo perdido y no sea posible, pero de esa parte ya se darán cuenta.

Abrazos.