domingo, 21 de septiembre de 2008

Me contó

Me contó que no había sido capaz de enamorarse, que no se abrió y que no permitió que ella entrara. Con estas palabras intentaba explicarme los motivos por los que el día anterior había roto con ella.
Motivos que en su cabeza veía claros, aunque tampoco los entendía. Estaba triste, y saber que ella lo estaba por su culpa le comía por dentro.
Ella era perfecta, era la chica con la que siempre había soñado, hasta llegó a imaginar que podría haber sido el amor de su vida. Pero no lo era, y él temía que todo fuera su culpa. Se sentía frío, insensible, y aun así, estaba muy triste.
Me contó que una vez le rompieron el corazón, y que desde entonces no se había enamorado.
Y entonces entendí sus motivos. Las heridas cicatrizan despacio y es difícil perder el miedo.
Traté de animarle, le dije el tópico del tiempo lo cura todo, que cuesta creer pero es cierto. Ella lo superaría y él también.
Me contó que estaba triste.

Vértigo

8 comentarios:

ROP dijo...

Y es que en ocasiones, parece que el fantasma de las viejas heridas no deja de perseguirte... Aunque como dices, el tiempo, tarde o temprano, ayuda a cicatrizar.

Me ha gustado mucho. Es triste, pero también muy real...

Un saludo.

Eli dijo...

Un relato tan triste como cotidiano. Lo importante es que el corazón, aunque te lo rompan puede volver a latir con fuerza otra vez.
Solo es cuestión de tiempo.

Javi dijo...

Hola Vértigo!

Una emotiva y triste historia de amor como tantas otras que suceden diariamente.
Como dice Ismael, "El amor es extraño, difícil en estos tiempos..."
Besos
-javi-

pinwino dijo...

Es una gran historia, una de esas que se repiten cada día.

Yo soy muy afortunado. Antes tenía miedo a las heridas que no cicatrizan, pero una persona me hizo darme cuenta que era hora de comenzar a vivir. De dejarme de preocupar por el pasado, y comenzar a ver lo maravilloso que es este lugar.

Sara dijo...

Me han conmovido tus palabras. Son demasiado parecidas a la historia que estoy viviendo hoy...intentando acercarme a alguien que no permitirá que me acerque, porque sus heridas están todavía abiertas. Cómo explicarle que las mías también lo están, pero que no importa, que tal vez merezcamos unas oportunidad, y solo nosotros podemos dárnosla. Que no importa sino sale bien, si al menos lo intentamos. Y si nos volvemos a hacer nuevas heridas, ambos ayudaremos al otro a que cicatricen de nuevo.

Pero él jamás se dejará convencer.

Bambu dijo...

Es la historia de siempre, lo curioso esq no deja de entristecer, a él a ti y a todos... a quien no le han roto un poco alguna vez?

Laia dijo...

De verdad, qué lástima que sea del todo, todo, todo verdad lo que has dicho, ¡o escrito! :)

Yo me he conformado pensando que el tiempo lo cura todo, pero le he dado cuenta de que lo que más cura de todo, es quererse, el amor propio, las ganas de seguir adelante y de luchar por todo.
Al fin y al cabo, vida sólo hay una y cada instante es único. No debemos estancarnos, sino que tenemos que vivir todo lo que la vida, o el destino, ponga ante nosotros.

No obstante... Yo también le entiendo. Cuesta no sentir esas heridas viejas.



Por cierto, gracias por lo de la buena compañía =)
Ojalá encuentre a alguien, y que sea pronto, porque me estoy poniendo super nerviosa ya.


Un saludo, y, por qué no, un beso también.

Alatriste dijo...

Conozco la sensación, la desconfianza que provocan las heridas del pasado.
El tiempo será la mejor terapia sin duda.
Un abrazo.